Tradición de Zen Latinoamericano
Orden Budista Zen fundada en 2012
Bajo la Dirección del Maestro Guía Zen
Bópchi Eduardo López
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Nuestro Principios:
Afirmaciones del Practicante de Mar de Lotos

Estos son nuestros Principios como Practicantes del Budismo Zen, los compartimos para su comprensión y conocimiento, esperamos que esto ayude a que se entienda el carácter Religioso de nuestra Institución y los fundamentos que dan sentido a esta Orden de Zen Latinoamericano.
  1. Es al Buda Histórico, Sidarta Gautama, quién liberándose del sufrimiento y buscando liberar a todos los seres sintientes de sus sufrimientos, a quién se reconoce como Buda y tomamos como nuestro Maestro último. En su condición de ser humano liberado del sufrimiento, se convirtió en Maestro y Guía de la primera Comunidad, quienes practicaron y transmitieron las enseñanzas apegándose a lo escuchado de él hasta que fueron escritas y luego preservadas por siglos de esfuerzo generoso, heredándose de generación en generación hasta llegar a nuestras manos. En homenaje a todos los Maestros del Pasado, es nuestra obligación el estudio riguroso de las escrituras y su revisión constante para asegurar su transmisión a la siguiente generación y a las venideras, con total apego a su mensaje original.

  2. La Enseñanza (Dharma o Damma) del Buda sólo se refiere a la liberación del Sufrimiento (Dukka) en el sentido del sufrimiento emocional, al que todo ser humano está sujeto por el hecho de vivir como humano; el origen y cesación de dicho sufrimiento mediante la práctica de la Enseñanza del Óctuple Noble Sendero y de la vía del Camino Medio. En sus enseñanzas también nos dice que las características del ser incluyen: Una propensión al Sufrimiento (Dukka), por apego pérdida o ausencia;  la transitoriedad de todo en el universo (Annicha) por lo tanto de su insatisfactoriedad, el constante cambio y transformación y la inexistencia de un yo fijo (Annatman) o esencia separada que se le atribuye a los fenómenos, cosas y personas. En el universo entonces no hay cosa alguna que no sea un conjunto de otras más, por lo que no es posible la existencia de un yo fijo, lo que conocemos como Vacío o Suññata, al no estar condenados a un yo fijo y eterno, esto nos permite trascender nuestro sufrimiento y alcanzar la felicidad.  Para liberarnos del sufrimiento y de las ilusiones que lo provocan nos dejó herramientas que son la Ética y Moralidad (Sila), la Práctica de la Meditación (Samadi) y la Sabiduría (Prajna) que devienen en Compasión y Amor Benevolente.

  3. Las Enseñanzas del Buda, son propiedad de todos los seres sintientes, son verdades naturales, que aún desapareciendo del todo en una era, cuando en otra, una consciencia realice su naturaleza original y elimine su sufrimiento, serán refundadas y puesta de nuevo en marcha la Rueda del Darma. Así que pudieron haber muchos Budas en el pasado, en el presente hay y en el futuro habrá. Pero la Enseñanza es una y puede ser accedida por todo ser sintiente consciente, desde su condición actual hasta aprender el conocimiento y la liberación del sufrimiento. Ya que somos afortunados por contar con ella, es nuestro empeño contribuir a la liberación de todos los seres compartiendo en nuestra era la enseñanza como nos fue transmitida, entendible y cercana para todos los seres que quieran liberarse de sufrir.

  4. Aseguramos que todos los seres humanos podemos acceder al estado de vida sin sufrimiento que es nuestro estado innato y nuestro derecho de vida. Pero que solamente por decisión individual, práctica constante, voluntad disciplinada y esfuerzo continuado es que puede realizar ese estado inherente a todos los seres sintientes: La iluminación o Budeidad, cuya experiencia es conocida tradicionalmente como Nirvana. Mientras no practiquemos continuaremos en un estado de vaivén emocional basado en el placer y su búsqueda, la ira, el temor, la envidia, el odio, la avaricia y la vergüenza que sólo generarán más sufrimiento, la realidad cotidiana del mundo ordinario que tradicionalmente llamamos Samsara. Sólo mediante una práctica desde el Samsara se puede realizar el Nirvana.

  5. Por lo tanto la Enseñanza es validada y revisada por cada practicante que se somete a su estudio, práctica y vivencia. La realiza y comprueba con su propia experiencia; no requiere de credulidad, fe ciega en teorías, imaginaciones o fantasías; es comprobable y sujeta a análisis, discusión y revisión. Se concreta por propia experiencia y esa experiencia hace que sea verdadera en el mundo cotidiano. No se requiere ser un ser especial para practicar la Enseñanza, cada uno puede acceder a ella de acuerdo a su estado inicial y aspirar a la iluminación si se hace el esfuerzo correcto para eliminar los hábitos mentales y visiones erróneas que llamamos obstrucciones. La única fe que demanda es la fe en que uno puede liberarse a si mismo del sufrimiento si hace el esfuerzo suficiente, disciplina su mente y su comportamiento. Entendemos el Karma como las acciones y consecuencias de la vida pasada, del que no se puede más que aprender y que es inmodificable. Sostenemos que sólo es posible cambiar el Karma del momento presente, para mejorar a partir de ahora y hacia el futuro. Por eso es una decisión y esfuerzo absolutamente personales y únicos.

  6. Reconocemos la necesidad de la vida en común en nuestra sociedad, buscamos ser agentes del bien común y de hacer comunidad con otros practicantes para apoyarnos, inspirarnos, corregirnos y acompañarnos en el Sendero Budista, somos ante todo una fraternidad de practicantes de las enseñanzas del Buda y por lo tanto nos apoyamos en la tolerancia, la confianza y la unidad. Así mismo nos organizamos inspirándonos en las formas tradicionales que han permitido la difusión del Budismo desde su fundación y aprendemos de ellas para asegurar que nuestra comunidad sea estable, floreciente y duradera. Las reglas y jerarquías se imponen y siguen siempre bajo un criterio de sabiduría y lógica comprendidas y por lo tanto acatadas sin resistencias, y son impuestas con consideración y compasión intachables.

  7. Practicamos la buena voluntad hacia otras escuelas y practicantes del Budismo, tanto tradicionales como contemporáneos, reconocemos la necesidad de diferentes medicinas para los diferentes grados de la enfermedad del sufrimiento y agradecemos el esfuerzo que otros hacen desde sus propias escuelas para la gran tarea de limpiar el sufrimiento del mundo, por lo que los tomamos como hermanos espirituales. En la convivencia y trabajo en común, honramos a nuestros maestros siendo respetuosos en nuestro trato, enterados en nuestros señalamientos y claros en nuestro estudio de la enseñanza. Procuramos participar con una actitud guiada por la sabiduría y sin egoísmos. Somos confiables en nuestros compromisos.

  8. Con otras tradiciones espirituales y religiosas, con personas ajenas a nuestras comunidades o al Budismo, practicamos el respeto de sus puntos de vista y tratamos de enterarnos de sus ideas para comprenderlas. No hacemos proselitismo, aunque podemos compartir nuestro punto de vista sin propósito de convencer. Evaluamos toda propuesta y postura en función de la Enseñanza intrínseca, para comprender y encontrar caminos de buena voluntad para la convivencia y el bien común. Mantenemos nuestra práctica y somos claros en nuestros principios procurando a la vez ayudar. Recurrimos con sabiduría a la aceptación de la diversidad, la buena voluntad, la tolerancia y la convivencia pacífica como nexo último con toda la vida.

  9. Somos buenos ciudadanos, basados en el principio del bien común, buscamos una forma de vida lícita, aceptada por las costumbres de nuestras sociedades, útiles y cuidadosos del cumplimiento de las leyes y los principios sociales de los países dónde estamos. Por lo tanto cumplimos con nuestras obligaciones y exigimos nuestros derechos como práctica ciudadana, siempre apegados a la Moralidad Budista y la practica de la tolerancia, el bien común y la paz. Nos manifestamos contra la injusticia, la intolerancia y el abuso en todas sus formas, pero siempre de una manera pacífica, legalmente clara y ordenada.

  10. Divulgamos con el ejemplo. Sabemos que el Budismo ha sido, es y será una herramienta útil para el bien de toda sociedad, compartimos sin ánimo proselitista la Enseñanza. Cuando divulgamos nuestro conocimiento y practicas toda persona interesada puede acceder a ellas sin restricciones y sin ninguna obligación ni demanda de pertenencia a nuestra religión. Como miembros del templo solamente aceptamos adultos plenamente conscientes: con dominio total de su propia voluntad; independientes y autónomos; que solicitan voluntariamente su ingreso. Aceptamos que los participantes a nuestros eventos y servicios religiosos continúen con sus tradiciones espirituales previas o familiares mientras no se hagan Miembros Conversos con Preceptos por propia voluntad. Podemos enterar y hacer partícipes a jóvenes y niños de nuestras actividades y filosofía, pero respetamos el derecho propio y de su padres o familiares responsablespara decidir hacerse miembros hasta que sean adultos, por lo que solamente pueden acudir acompañados de sus padres o tutores.
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